S&P Brasil a “grado de inversión” con perspectiva estable

Nueva York, 30 de abril de 2008.- Standard & Poor’s Ratings Services subió hoy su calificación de largo plazo en moneda extranjera de la República Federativa de Brasil a ‘BBB-’ en grado de inversión desde ‘BB+’, y su calificación de largo plazo en moneda local a ‘BBB+’ desde ‘BBB’. Al mismo tiempo, Standard & Poor’s subió la calificación de corto plazo en moneda extranjera de Brasil a ‘A-3’ de ‘B’ y su calificación de corto plazo en moneda local a ‘A-2’de ‘A-3’. La perspectiva de las calificaciones de largo plazo es estable. Standard & Poor’s también subió su evaluación de transferencia y convertibilidad de Brasil a ‘BBB+’ de ‘BBB’, y confirmó su calificación soberana en escala nacional de ‘brAAA’. También Standard & Poor’s retiró su calificación de recuperación de ‘3’ del país; debido a que dicha calificación sólo se asigna a calificaciones en moneda extranjera de grado especulativo.

Brasil es el catorceavo soberano al que se le sube su calificación de deuda en moneda extranjera a grado de inversión. Las alzas reflejan la madurez de las instituciones de Brasil, así como su marco de políticas, que se evidenció con la reducción de las cargas fiscal y de deuda externa, y con la mejor tendencia de sus perspectivas de crecimiento. Si bien la deuda neta del gobierno general sigue siendo mayor que la de muchos de sus pares en el rango de calificación ‘BBB’, este riesgo se ve atenuado por una trayectoria ya bastante predecible de pragmatismo en la implementación de políticas fiscales y de manejo de deuda. La deuda externa del país, neta de activos líquidos externos, ha disminuido drásticamente, con un monto de deuda neta proyectado en 3% de los ingresos de la cuenta corriente en 2008 desde un nivel de más de 100% en 2004. Aunque es probable que ocurra cierto deterioro a medida que la cuenta corriente presente un déficit, se espera que el aumento de la deuda externa sea moderado.

Las fortalezas crediticias del país incluyen:

  • Una trayectoria de continuidad en la dirección de las políticas económicas durante las transiciones de los gobiernos del país bajo un régimen de tipo de cambio flotante y de metas de inflación;
  • Una deuda neta externa menor al 10% de los ingresos de la cuenta corriente; y
  • Un perfil de deuda del gobierno que cada vez está más en línea con los soberanos con calificaciones en niveles bajos dentro de grado de inversión.
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Las debilidades crediticias incluyen:

  • Niveles elevados de deuda del gobierno general y de pago de intereses;
  • Un presupuesto con escasos niveles de flexibilidad debido a un elevado gasto corriente; e
  • Impedimentos estructurales que limitan la inversión y el crecimiento a niveles inferiores a los de otras economías de mercados emergentes.
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Una implementación de política económica predecible y pragmática e instituciones con grados crecientes de transparencia han apuntalado la estabilidad macroeconómica en Brasil. Esto ha facilitado una base más sólida para su crecimiento económico y la mejoría fiscal en el último quinquenio, y que deberá continuar en los siguientes años. El mantenimiento de un enfoque macroeconómico consistente (apoyado en un régimen de tipo de cambio flotante y en un esquema de metas de inflación), que siguió a la transición política de 2002-2003, ha sido un respaldo clave para las calificaciones soberanas de Brasil.

El banco central del país, que opera con niveles elevados de independencia -una fortaleza institucional importante para la calificación soberana de Brasil-, ha iniciado un ciclo de restricción de la política monetaria. Esto contrasta con la ausencia de medidas correctivas apropiadas y con la existencia de presiones inflacionarias en otros soberanos con calificaciones menores. La inflación ha tendido al alza en Brasil, debido a las presiones sobre los precios de alimentos y energía y a la robusta demanda interna. Una brecha de producto

en rápida reducción contribuyó a llevar la inflación a 4.8% en marzo de 2008, frente al 4.5% de diciembre de 2007 y a 3.1% en diciembre de 2006. Se estima que la inflación con base en los precios al consumidor se situará alrededor de 5% en 2008-2009, dadas las medidas de política del banco central.

Los indicadores externos de Brasil, que alguna vez fueron una debilidad crediticia del país, están en general en línea con niveles bajos de calificaciones dentro del grado de inversión. La deuda externa neta de activos líquidos se proyecta en 3%-10% de los ingresos de la cuenta corriente en 2008-2009. La inversión extranjera directa (IED), diversificada en términos de tamaño y destino, está impulsando a Brasil, dada la consolidación de sus perspectivas de de crecimiento. Después de llegar a una cifra récord de US$34,600 millones en 2007, la IED mantiene un ritmo robusto en 2008 y se espera que cubra el pronóstico de déficit de la cuenta corriente por US$20,000 millones para 2008.

La política fiscal y sus indicadores constituyen la principal debilidad crediticia de Brasil. La deuda del gobierno general de 47% del PBI (incluyendo 7% del PBI en operaciones de recompra del banco central) al cierre de 2007, es mayor que la observada en la mayoría de las naciones con calificaciones similares y superior al 20% del PBI de la mediana de ‘BBB’. Para mitigar esta elevada carga de la deuda, Standard & Poor’s espera que la política fiscal se mantenga consistente con una trayectoria de casi 10 años de alcanzar las metas fiscales pre-establecidas, y que el gobierno continúe mejorando la composición de su deuda. Estos resultados, aunados a una base más firme para el crecimiento, respaldarán una baja lenta y modesta en la comparativamente elevada deuda de Brasil.

Se espera que la política fiscal se mantenga expansiva en 2008-2009, pero Standard & Poor’s anticipa que el gobierno presentará un resultado fiscal consistente con su objetivo de superávit primario (antes del pago de intereses) del PBI de 3.8% para el sector público no financiero.

El perfil de la deuda del gobierno continúa alineándose con los soberanos calificados en niveles bajos del grado de inversión. Más de 90% de su deuda está denominada en moneda local ya que el gobierno ha cancelado gran parte de su deuda externa: los instrumentos a tasa fija ahora representan 36% de la deuda emitida localmente, mientras que los vinculados a la inflación constituyen el 27%. El vencimiento promedio de la deuda del gobierno central es de 5.38 años; 4.76 años para la deuda emitida localmente y 12.5 años para la deuda externa.

La política macroeconómica pragmática (respaldada por un entorno global favorable durante los últimos cinco años) fortaleció las bases para un crecimiento real sostenido del PBI de entre 4.0% y 4.5%. Un mercado de consumo más amplio, la profundización del mercado de capitales y los crecientes niveles de formalización, respaldan la mejora de las perspectivas de inversión. Sin embargo, para lograr mayores tasas de crecimiento que estén más en línea con otros mercados emergentes, se requiere una inversión superior al actual 17.9% del PBI. Pasos adicionales para reducir el denominado “custo Brasil”, simplificar el régimen fiscal, promover una mayor flexibilidad del mercado laboral, reducir los aranceles a la importación, y facilitar la inversión privada en energía e infraestructura, fortalecerían el clima de inversión de Brasil y la perspectiva de crecimiento en el mediano plazo. Lo mismo sucedería si hubiera una mayor participación del sector privado en un mercado de deuda local captado en gran medida por el elevado nivel de la deuda de gobierno, una desaceleración del gasto actual y menores niveles impositivos.

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